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Érase una vez… – Cuentos clásicos y su evolución

Los Hermanos Grimm, Hans Christian Andersen, Charles Perrault… a todos nosotros, en mayor o menor medida, pueden llegar a sonarnos alguno de estos autores ya sea por haber leído alguna de sus obras o, lo más normal, de oídas, pero seguramente si te hablo de La Sirenita, Caperucita Roja, La Bella Durmiente o La Cenicienta entonces la cosa cambia e instintivamente pensarás en sus película de Disney. Hoy, en Libreando, vamos a viajar en el tiempo con el propósito de contaros un poco como eran estos cuentos antes de llegar a nuestros días, pues, con el transcurso de los años, las versiones de estos cuentos se han visto bastante modificadas sin llegar a perder del todo su esencia.

Cuentos clásicos y su evolución

Existen numerosos clásicos conocidos gracias al buen re-diseño de Disney, sin embargo, sus obras homónimas eran ligeramente… distintas. La gran mayoría contaban historias bastante turbias, casi sacadas de una obra de terror, pero que tenían un fin: enseñar. Todas ellas llevaban una moraleja con la intención de evitar que los niños se portaran mal; pensad que era el siglo XVII-XVIII, por lo que asustar a tus hijos era mucho más fácil que enseñarles entre algodones, algo propio de la realeza y la burguesía pues la mayoría de estos relatos provenían de leyendas del pueblo llano (tradición oral) que después otros recolectaron y unificaron en un mismo relato, uno de los más famosos casos es el de los Hermanos Grimm, quienes publicaron en 1812 y 1815 los dos volúmenes de su, hasta la fecha, obra más famosa: Cuentos para la infancia y el hogar, en donde se recogen un gran número de cuentos clásicos y famosos como son Caperucita Roja, El Gato con Botas, Hänsel y Gretel o Rapunzel entre otros, sin embargo esta primera edición era totalmente distinta a las versiones que hoy día conocemos, siendo estas mucho más crueles y, en algunos casos, con escenas bastante explícitas.

Este fue el mayor éxito de los hermanos Grimm, lo cual es dio gran fama y prestigio, tal que a día de hoy perduran sus nombres en el tiempo, sin embargo, el reconocimiento siempre trae algo consigo y es que, incluso en aquella época, no todo el mundo está contento. La burguesía alemana era la que mayor y más fácil acceso tenia a sus libros y con eso llegaron los problemas; estas obras estaban transcritas tal cual provenían de la tradición oral, sin florituras ni adornos por lo cual solían ser bastante vulgares lo cual provocó un gran descontento en la burguesía.

Los Hermanos Grimm defendieron su obra, afirmando que no eran cuentos para niños y usaron ese argumento hasta donde pudieron, pues a fin de cuentas el dinero manda y terminaron re-editándolos con el fin de volverlos un poco más sofisticados y aptos para las altas clases alemanas. Sin embargo, muchos de estos cuentos volvieron a ser reeditados años más tarde, cuando fueron llevados a Francia y otros países extranjeros, teniendo que cambiar o eliminar gran parte del contenido por explícito o poco concordante con las creencias de la época. Un ejemplo es Hänsel y Gretel donde originalmente quién los abandonó en el bosque fue su madre, sin embargo, en versiones posteriores fue cambiada por una madrastra pues en aquellos tiempos era impensable esa idea.

Pero no solo los Hermanos Grimm sufrieron esta censura tras publicar su obra, un ejemplo menos conocido es la Balada de Mulan, compuesta en el siglo VI y cuyos canticos originales desaparecieron conservándose tan solo una versión posterior recogida en una antología de poemas líricos y baladas de la época.

También nos encontramos con famosos clásicos como La Bella y la Bestia la cual cuenta con un origen incierto (algunos creen que su creador fue Apuleyo y otros a Gianfancesco Straparola) y que aun así recibió distintos tipos de censuras pero manteniendo, en una mayor medida, la esencia original. Su versión más conocida y leída hasta la fecha proviene de una aristócrata francesa, Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, quien creó el libro como complemento educativo para sus alumnos, omitiendo por ello gran parte del contenido (trasfondo de personajes) y muchos detalles violentos o escabrosos del original.

Todos conocemos las versiones descafeinadas de muchos de estos relatos que Disney nos ofrece, sin embargo hay ciertas obras que, debida a su crudeza, son más dignas de mención. En esta ocasión hablaremos sobre dos relatos icónicos que el gigante cinematográfico nos ha ofrecido hace relativamente poco.

La Sirenita de Hans Christian Andersen

El primero de nuestros relatos es La Sirenita de Hans Christian Andersen, este cuento comienza con una sirenita que vive en un reino subacuático junto a su padre, su abuela y sus cinco hermanas mayores. Cuando cumple los 16, al igual que les paso a sus hermanas, se la permite ver el mundo de la superficie. En ese momento se enamora de un apuesto príncipe mortal al cual salva de un terrible naufragio, pero él nunca llegaría a saber que fue la joven sirena quien lo salvó, sino que en su lugar pensaría que sería una sacerdotisa del templo donde despertó.

La sirenita le pregunta a su abuela si un ser humano puede vivir tanto como ellos siempre y cuando no se ahogue, pero esta le explica que es imposible, pues los hombres tienen una esperanza de vida muy por debajo de los 300 años y que, al contrario que las sirenas, ellos no se desaparecen en espuma de mar, sino que sus almas vivían eternamente en el cielo. Desconsolada por la idea de vivir sin él, la sirenita va a ver a La Bruja del Mar con el fin de pedirle una poción que le diera piernas a cambio de su hermosa voz. La mujer le explica los contras del hechizo, pues sentiría un terrible dolor tan solo comparado a andar sobre cristales y si no conseguía enamorar al príncipe nunca obtendría un alma y terminaría convertida en espuma de mar. Aun con todo esto acepta la oferta y la bruja le corta la lengua a la joven como pago.

Una vez en la superficie encuentra al joven príncipe que, aún embelesado por su belleza, no termina totalmente enamorado de ella. Él la acoge en palacio y la colma de regalos y ella baila para él cada vez que se lo pide aun sufriendo horribles dolores. Un día la madre del príncipe le anuncia que va a desposarse con la princesa del país vecino, pero él le dice a la sirenita que jamás lo hará pues aun busca a la sacerdotisa del templo que le salvo la vida en el naufragio. La sorpresa llego cuando descubre el joven que su futura esposa es aquella muchacha, por lo cual decide casarse con ella.

Tras la boda, la sirenita sabe que ella morirá a la mañana siguiente y que no puede escapar de su destino, sin embargo, sus hermanas aparecen totalmente calvas pues a cambio de su pelo le encargan una daga a La Bruja del Mar que ayude a la sirenita. Si usa el arma para matar al príncipe y esparce su sangre por sus piernas volverá a ser una sirena otra vez, pero ella no puede hacerlo asique se precipita contra el mar, convirtiéndose en espuma de mar. Sin embargo, en lugar de dejar de existir se convierte en una hija del aire, un espíritu etéreo, siendo esta su recompensa por haber intentado conseguir un alma, pero a cambio deberá hacer buenas acciones durante 300 años encontrando niños buenos pues cada uno simboliza un año menos de pago, pero por cada uno malo derramaría lagrimas y cada una de ellas aumentaría su condena un día más.

La Bella Durmiente de Giambattista Basile

El segundo cuento es La Bella Durmiente de Giambattista Basile cuya narrativa comienza con el nacimiento de Talía, la única hija de un gran señor el cual manda llamar a un gran número de sabios y adivinos con el fin de profetizar el futuro de su hija, el cual resto ser peligroso debido al pinchazo de una astilla de lino, por ello el gran señor prohíbe el lino en su casa.

El destino no siempre puede rehuirse y con los años Talía conoce a una inocente hilandera y, tras clavarse una astilla bajo la uña, cae en un sueño profundo que la deja en un estado similar a la muerte. Su padre, desolado, abandona la casa.

Años más tarde, durante una cacería, un rey se topa con la casa del gran señor y en ella encuentra a Talía. Cautivado por su belleza, el hombre viola a la muchacha sin despertarla y esta queda embarazada de dos niños que alumbraría tiempo después y a los que bautizaría como Sol y Luna. Uno de ellos despertaría a su madre al mamar de un dedo y succionarle así la astilla.

La siguiente vez que volvió el rey, la joven estaba despierta y, en vista del giro de acontecimientos, llegaron ambos a un acuerdo con el fin de que la esposa del rey no se enterara de su amante y sus hijos. Sin embargo, gracias a un secretario, la mujer se entera y manda que le traigan a los niños, con el fin de usarlos como cena para su marido, asique le manda al cocinero que los cocine, pero, el hombre se apiada de los niños, cambiándolos por carne de res y dejándolos a cargo de su esposa. Mientras la reina ordena al secretario que Talía sea ejecutada en la hoguera, pero la aparición del rey evita su muerte y ordena que sea la reina quien sea ejecutada en la hoguera junto a su secretario. Por último recompensa al cocinero y decide tomar como nueva esposa a Talía.

En la actualidad, como hemos visto en este articulo, quien popularizo los cuentos clásicos usando una gran censura ha sido Disney sin embargo, ha día de hoy no es la única versión de estos clásicos que existe, pues son numerosas novelas actuales las que beben directamente de estas obras como, por ejemplo Una Corte de Rosas y Espinas de Sarah J. Maas o La Llama en la Niebla de Renée Ahdied. También existen otras adaptaciones a otros medios de entretenimiento como el videojuego de Alice Madness Returns


En conclusión, los cuentos clásicos son y serán una gran fuente de inspiración, ya sea para crear nuevas obras literarias o divulgarse en un mayor medio de entretenimiento.

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