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12/12/2021

10 poemas de amor para enamorar y enamorarse

Enamorar con poemas de amor es mucho mejor que hacerlo con canciones desesperadas. Ya lo cantaba Andy Williams: «Love is a many-splendored thing». Nosotros expresamos nuestro amor a la palabra a través de la poesía

Qué fácil es enamorarse de la beldad de los versos de amor de los poetas. Qué hazaña es intentar enamorar a alguien con ellos. Os traigo una buena noticia: difícil no quiere decir imposible. Puede funcionar. Comprobado.


¿Quién no ha pensado alguna vez en dar un paseo por la playa y descansar después, sentado sobre la arena, mientras alguien te recita en petit comité ese poema que tanto te llena de mariposas el estómago? Ay, las quimeras…


Hoy os traemos 10 poemas de amor para enamorar y enamorarse. Recuerda: táctica infalible si la persona que te hace tilín en el corazón es amante de las letras. Con esta selección triunfarás. 

10 poemas de amor para enamorar y enamorarse

LA LLAMA DEL AMOR (TEODORO GUERRERO)


El fuego de una pasión

muy tarde o nunca se apaga,

aunque en el pecho se haga

pedazos el corazón;


porque el alma enamorada

que aparece fría y muerta

se reanima y despierta

al calor de una mirada. Ni vivir puedo en tu ausencia,

ni vivo cuando te veo,


NI VIVIR PUEDO EN TU AUSENCIA (BLANCA DE LOS RÍOS)


Ni vivir puedo en tu ausencia,

ni vivo cuando te veo,

ni es del mundo este deseo

que consume mi existencia.

 

Nieve soy en tu presencia

y volcán lejos de ti,

y es que tienes sobre mí

tal poder, que dudé al verte

si era el amor o la muerte

lo que en el alma sentí…

 

¿Cómo vivir en tu ausencia,

si no merezco el infierno,

que el deseo es fuego eterno

y yo mortal existencia?

 

¡Si he perdido la conciencia

del tiempo y de mi razón,

si es la vida mi prisión!

 

¿De qué sirve el albedrío,

si yo ya no tengo el mío

ni mi propio corazón?

 

¡Si pienso en tu razón,

si respiro con tu aliento,

si el tuyo y mi pensamiento

fundió en uno la pasión,

si duda mi corazón

dónde su huésped anida;

 

si dudé en la despedida

entre quedarme o partir,

porque no sé definir

cuál es tu vida o mi vida!…

 

A UNA VIOLETA (DOLORES CABRERA)


Flor, la de las lindas hojas,

la del cáliz delicado, 

la que derrama en el prado

su perfume embriagador.


Tú, que en la hierba naciste,

y te ocultas siempre en ella,

eres la imagen más bella 

que representa al amor.


No a ese arrebatado y ciego 

que a veces el labio miente, 

sino al tímido, que siente 

un sensible corazón.

A ese amor que nos inspira

un ser que nuestra alma adora,

y que, sin embargo, ignora 

nuestra ardorosa pasión.


Mas, ¡ay!, un día nos vende 

el fuego de una mirada

cual su esencia delicada 

te vende a ti, ¡pobre flor!


Por ella yo te descubro

entre la hierba escondida, 

que eres mi flor preferida

imagen de un tierno amor.


¡OH, ESTA SED DE TERNURA! (ALICIA LARDÉ)


¡Oh, esta sed de ternura que me seca la boca, 

y que pone en mi alma esa fiebre tan loca!


¡Oh, este ardiente deseo de sentirme querida,

sin pensar en el hondo amargor de la vida!...


¡Oh, este anhelo infinito de sentirme arrullada

con la suave caricia de una dulce mirada!...


¡Oh, esta amarga tristeza de saber que los cardos

de mi ruta, no puedo convertirlos en nardos!


¡Y llevar en el alma la blancura del lirio!

¡Y vivir con la llama que consume los cirios!


Y ser astro, ser ave, ser perfume, ser trino,

¡y tener que cruzar, ignorada, el camino!


REMEMBRANZA (ELISABETH MULDER)


Dulce momento de amor,

de mi juventud primera, 

me diste todo el fulgor

de una ardiente primavera.


Era el momento risueño 

y propicio a la ilusión.

¡Ya nunca tan bello sueño

volverá a mi corazón!


Dulce momento de amor, 

claro instante soñador

que acarició el alma mía,


tras de tu breve fulgor

me dejaste el amargor

de eterna melancolía.

AUSENCIA (MANUEL MACHADO)


No tienes quien bese

tus labios de grana,

ni quien tu cintura elástica estreche, 

dice tu mirada.


No tienes quien hunda

las manos amantes

en tu pelo hermoso, y a tus ojos negros,

no se asoma nadie.


Dice tu mirada

que de noche, a solas, 

suspiras y dices en la sombra tibia

las terribles cosas…


Las cosas de amores 

que nadie ha escuchado, 

esas que se dicen a los que bien se quieren

a eso de las cuatro.


A eso de las cuatro 

de la madrugada,

cuando invade un poco de frío la alcoba

y clarea el alba.


Cuando yo me acuesto, 

fatigado y solo, 

pensando en tus labios de grasa, en tu pelo

y en tus negros ojos…


UN DÍA (ALFONSINA STORNI)


Andas por esos mundos como yo; 

no me digas que no existes: existes, nos hemos de encontrar.

No nos conoceremos, disfrazados y torpes

por los mismos caminos echaremos a andar.


No nos conoceremos, distantes uno de otro, 

sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.

¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?

Diremos, el camino volviendo a desandar.


Quizá nos encontremos frente a frente algún día.

Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.

Y ahora me pregunto… ¿Cuándo ocurra, si ocurre,

sabré yo de suspiros, sabrás tú de suspirar?

AMOR OSCURO (MANUEL ALTOLAGUIRRE)


Si para ti fui sombra

cuando cubrí tu cuerpo,

si cuando te besaba

mis ojos eran ciegos,


sigamos siendo noche,

como la noche inmensos,

con nuestro amor oscuro, 

sin límites, eterno…


Porque a la luz del día 

nuestro amor es pequeño.

POR RECOGER TUS HUELLAS… (LUIS GARCÍA MONTERO)


Por recoger tus huellas, 

ha caído la nieve

sobre la acera.


La nieve de diciembre 

que te pide el regreso 

mientras se tiende.


Desde el amanecer

sin humillarse nunca

bajo tus pies.


Qué solitario vivo

en este corazón 

donde hace frío.


Donde la nieve espera,

preparando el regreso

para tus huellas.


LABIOS BELLOS, ÁMBAR SUAVE (LUIS ANTONIO DE VILLENA)


Con sólo verte una vez te otorgué un nombre,

para ti levanté una bella historia humana.

Una casa entre árboles y amor a media noche, 

un deseo y un libro, las rosas del placer 

y la desidia. Imaginé tu cuerpo

tan dulce en el estío, bañado entre las

viñas, un beso fugitivo, aquel «espera, 

no te vayas aún, aún es temprano». 

Te llegué a ver totalmente a mi lado.

El aire oreaba tu cabello, y fue sólo

pasar, apenas un minuto y ya dejarte.

Todo un amor, jazmín de un solo instante.


Mas es grato saber que nos tuvo un deseo,

y que no hubo futuro ni presente ni pasado. 

TRIOLET (MANUEL GONZÁLEZ PRADA)


Algo me dicen tus ojos;

mas lo que dicen no sé.

Entre misterios y sonrojos, 

algo me dicen tus ojos.

¿Vibran desdenes y enojos,

o hablan de amor y de fe?


Algo me dicen tus ojos,

mas lo que dicen no sé.

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