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8/6/2022

7 curiosidades acerca de Fray Luis de Granada

Luis de Sarria nace en Granada, España, en el año 1504. Hijo de una lavandera y un panadero, desde muy pequeño declamaba los sermones que oía en la iglesia. Al enviudar su madre, su don para recitar las sacras enseñanzas le valió el ser tomado como protegido del conde Íñigo López de Mendoza. Estudió humanidades y demostró un marcado interés por la teología.

Escritor de la orden dominicana española, Fray Luis de Granada se convirtió en una figura importante en su época, sumando detractores y admiradores a partes iguales. Entre los amantes de su obra se cuentan cardenales, obispos y hasta los reyes de Portugal. Daremos un recorrido por su biografía para entender un poco mejor su obra.

Luis de Sarria nace en Granada, España, en el año 1504. Hijo de una lavandera y un panadero, desde muy pequeño declamaba los sermones que oía en la iglesia. Al enviudar su madre, su don para recitar las sacras enseñanzas le valió el ser tomado como protegido del conde Íñigo López de Mendoza. Estudió humanidades y demostró un marcado interés por la teología.

A los 19 años ingresó en el convento dominico de Santa Cruz la Real. Es por ese entonces que cambia su nombre a Fray Luis de Granada. Sufrió varios encuentros con la inquisición española. Se traslada a la provincia de Córdoba, en donde escribe su obra Libro de la oración y meditación. Comienza a perfilarse su inclinación erasmista, dado que creía en la inclinación universal a la santidad, lo cual no cae bien a algunos clérigos de la época. El texto es puesto en el índice librorum prohibitorum, aunque después es aprobado por el Concilio de Trento y el Papa Pio IV. Lo mismo ocurre con otras obras del autor.


7 curiosidades sobre Fray Luis de Granada

Fray Luis de Granada



1. Un admirador de peso

San Carlos Borromeo, cardenal arzobispo de Milán, era un gran admirador de sus obras. Fue gracias a él que los textos de Fray Luis de Granada escaparon de las manos de la inquisición española y el listado de libros prohibidos.


2. Reconocimiento

Fray Luis de Granada era considerado en su época como el mejor tratadista de retórica del siglo XVI, así como también uno de los mejores oradores religiosos.


3. Confusión con respecto a la autoría

El Tratado de la oración, impreso en 1559, en un comienzo se le atribuyó a San Pedro de Alcántara, quien en realidad había sido compilador de algunas de las obras de Fray Luis de Granada. Realizó una antología bajo el título: Compendio de vida cristiana y libro de la oración y meditación.

La confusión no acaba allí, al editar y revisar la obra, Juan Blavio, el editor, la publica a nombre del Santo Franciscano. Lo cual no solo no aclara la autoría, sino que vuelve todo mucho más confuso. 

 

4. Los años de Portugal

Recordemos que su obra, más allá de las prohibiciones y persecuciones de las que fue víctima en España, se seguía editando en el exterior, aumentando así su renombre. Así es que en 1551 fue invitado por el arzobispo de la ciudad de Évora, en Portugal, para establecerse allí. Se convirtió en confesor de los reyes​ y provincial de los dominicos de Portugal. Como dijimos, por ese entonces su nombre ya era célebre, en los años siguientes ganó prestigió también como predicador.

 

5. Fray Luis de Granada y el erasmismo

Adepto a las ideas del neerlandés Erasmo de Róterdam, quien albergaba un profundo desprecio por la corrupción clerical y los aspectos más terrenales de la religiosidad cristiana. Fray Luis de Granada coincidía con él en que el carácter de lo religioso debía ser necesariamente interior. Estas ideas claramente no caían bien en las cúpulas de la curia española, quienes veían en el autor dominico un problema, sobre todo debido al peso que iba ganando su obra y su influencia.

 

6. Muerte

Muere en 1588, en la ciudad de Lisboa. Su estado de salud era muy frágil, debido a la cantidad de ayunos que realizaba, así como otros sacrificios. En los últimos años lo había ganado una ceguera, por lo cual no pudo seguir escribiendo. No volvió a España por temor a la Inquisición, la cual lo acusaba de encontrarse demasiado próximo a las herejías protestantes.

 

7. Mendicidad

Durante su infancia, tanto él como su madre solían pedir limosna a las puertas de la iglesia y por las calles de Granada. Fray Luis jamás renegó de su pasado humilde, al contrario, se enorgullecía de haber salido de esa pobreza extrema a fuerza de estudio y formación religiosa.


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