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17/5/2021

Sobre el poeta solitario: Javier Egea

Y allí tal vez con los pies mojados por la sal del mar, con heridas que escuecen antes de ser sanadas, el poeta sin saberse indeleble escribió...
Entonces y también triste,
con la soledad también,
llevé mis ojos a un agua
y en su aventura exploré
selva de sueños de plata
el primer sueño sin ley.
Enemigo de mis ojos,
vértigo de mi niñez,
entre las piedras del agua,
buscando un negro ciempiés

(Aquellos ojos míos de mil novecientos diez / Javier Egea)

Todo poeta comienza siempre a escribir partiendo de una idea previa a lo que debe ser un poeta y un poema. Nadie escribe desde el vacío, todos partimos a la hora de hacerlo desde lo ideológico. En sus comienzos Javier Egea se nutrió de la imagen romántica que provenía de la ideología burguesa predominante en el círculo al que pertenecía. Muestra su poesía como un oficio en soledad, de heroísmo, un desafío a no conformarse, donde el mismo se muestra como una ser raro y solitario. Así lo reconoce el mismo, una vez que fue capaz de separarse de todo ello. Al alcanzar ese punto, es además cuando el poeta, comienza a sentirse marginado.

    Así pues, intentando ver desde otra perspectiva tal problemática, en torno a la que el propio Egea denomina como “marginalidad rebelde” y la cual marcó mucho más su obra que la de cualquier otro poeta de su entorno. De este modo en una entrevista realizada por Lola prieto en Julio de 1994 y para Vecinos Zaídin (Granada), declaraba lo siguiente:

La bohemia es una de las claves de la metodología poética moderna. En mi caso, tiendo inevitablemente hacia esa bohemia, puesto que comencé en la marginalidad de la taberna; allí aprendí muchas cosas…

     Estas palabras, demuestran que al final de su vida, esta tendencia a la marginalidad y a soledad seguía todavía muy viva.

     El poeta, reconoció la influencia  que García Lorca tuvo desde un principio en su poesía, algo decisivo en su trayectoria, de igual forma que también lo fue la obra de Rafael Alberti, al cual descubrió más tarde. Relató emocionado, en un artículo como continuas coincidencias en el ámbito familiar y geográfico lo habían acercado a Lorca una y otra vez a lo largo de su vida. Javier Egea contaba que de niño al escuchar las historias referidas a la muerte del poeta se le formaba “un nudo en la garganta y una arañar de vidrios en el corazón”. Y recordaba, como fue memorizando sus versos «noche tras noche en mi arrebatada soledad de adolescente, aquellos versos y aquellas historias que habrían de marcar mi vida para siempre».

    En la actualidad su figura crece, su poesía despierta interés: buenas noticias para los que se reconocen en ella, en cualquier lugar. Redimir es lo que en ocasiones hace la justicia, también la poética. Su obra vino sufriendo durante años un incomprensible y vergonzoso silenciamiento que acabó arrinconándola en un discreto segundo plano en la literatura actual.      Nos dejó un mensaje inquebrantable: estamos obligados a salir adelante, cada día que amanece hemos de ser conscientes de nuestra existencia, que hay cosas en la vida que sólo se resuelven junto a un ser que ama y sin esperar nada a cambio, que sin duda puedes llegar a ser invencible y que es preferible quedarse solo a venderse.

Sobre el poeta solitario: Javier Egea

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Vanessa Belizón Amellugo

Mi nombre es Vanessa Belizón Amellugo nací en Cádiz en el año 1982, aunque fui criada y resido actualmente en la localidad de Puerto Real. Mis estudios de Formación profesional, telecomunicaciones y de telemarketing me facilitaron el desempeño laboral en este sector, y al cual me dedico profesionalmente en la actualidad.

Desde muy temprana edad, me he sentido vinculada al mundo literario colaborando con pequeños relatos, poemas etc… en revistas independientes, y contando con algunas publicaciones de micro relatos en antologías literarias (Pluma, tinta y papel números V y VIII) entre otras. El pasado año obtuve el primer premio en el concurso de micro relatos, del Ateneo Literario de Puerto Real. En marzo de 2021 la editorial Lantia de Sevilla, eligió otro de mis relatos, para incluirlo en su proyecto editorial “Historias del confinamiento”. Soy coautora del cuento infantil “Las aventuras de Zolfa” publicado en junio de 2020.

Ávida lectora y apasionada de la escritura he desarrollado diversos cursos de Novela creativa y escritura en la Universidad de Cádiz (UCA) en los últimos años y hasta la actualidad. Gran aficionada del arte y de la cultura, lo cual, me ha llevado también a realizar diversos cursos, impartidos por algunas entidades como el Museo del Prado.

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