Ébano: El reporterismo de hoy, tocado y semihundido en un océano de diversidad cultural [RESEÑA]

Hubo una vez, hace mucho tiempo, cuando el reporterismo de viajes era concebido como una oportunidad para contar la épica cotidiana de los pueblos del mundo en vez de hacer crítica etnocentrista de otras civilizaciones, Ryszard Kapuscinski, el gran representante de este género periodístico dictaminó que el sentido de la vida no es más que el de cruzar fronteras. Ese verbo contagioso que todo el mundo llama viajar, Kapuściński lo entendía como “una enfermedad incurable”. Fueron palabras adecuadas puestas en boca de alguien que cubrió veintisiete revoluciones y se convirtió en el único corresponsal polaco encargado de cubrir toda África entre los años sesenta y setenta.

Durante toda una década, el periodista descubrió en el continente africano la hambruna en países como Etiopía, el genocidio de Ruanda, los golpes de estado en Lagos, la guerra civil en Liberia y la corrupción del gobierno de Ghana, entre otros muchos sucesos. Todos los procesos de colonización e independencia los plasmó en Ébano, un recopilatorio de crónicas que sumerge al lector, página tras página, en la inmensa pluralidad de la población africana y sus tradiciones.

A día de hoy, este trabajo periodístico se ha constituido como un clásico obligatorio para todo aquel que quiera conocer sobre África. No sólo por el reflejo de una sociedad difamada, sino por la intención de su autor para acentuar el interés del lector occidental en conocer el mundo africano desde sus profundidades. Fue el propio Kapuściński el que se sumergió en este continente para adentrar al lector en la compleja realidad de África sin caer en los estereotipos.

El mismo escritor refleja en el prólogo de su obra magna su voluntad de rehuir de los privilegios del reporterismo de agencias para subirse “a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical”. Fue tal su integración en el hábitat africano que estuvo a punto de abandonar el que era el sueño de su vida, viajar a África, tras enfermar de malaria cerebral y tuberculosis.

Visto en perspectiva, Ébano no deja de ser también la historia de un hombre que, alejándose de las comodidades, se lo jugó todo por África con el único fin de explicar un viaje hacia el corazón histórico de una civilización. Según comentó el periodista en una entrevista para Newsweek, el motivo que le llevó a viajar y escribir sobre África fue su fascinación “por el modo en que se hace historia”. Porque,¿qué otra cosa es sino viajar que entender la historia de aquello que desconocemos? Kapuściński, en su viaje hacía el abismo del continente se encontró un océano, lo que él dictaminó como “todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria” que, si no fuera por el nombre geográfico, sería demasiado grande para ser descrito.

Por consiguiente, dentro del relato el autor critica la falta de preparación de la cultura europea para realizar viajes hacia el interior de otros mundos y otras culturas. Por ese motivo, Ébano es y será en última instancia el reflejo de la repercusión herodiana en una obra que pretende de aceptar la diversidad cultural y consigue comprender y relatar la historia de un continente más allá de su capa externa.


Consejos

Kapuscinski ha sido consagrado como el padre del periodismo o, si más no, uno de los grandes referentes del oficio. Junto a su obra, Ébano, podemos extraer reflexiones que pueden ser útiles para formular una serie de consejos para aquellos que quieran dedicarse al mundo del periodismo de viajes.

  1. No te hagas llamar “traductor del mundo”: Por mucho que conozcas un país, incluso se te califique de experto en su cultura, nunca te consideres el/la profesional que va de viaje por el mundo a dar la voz a los otros. La obligación como periodista es saber que el mundo es complejo de explicar. Debemos dejar de lado la idea de que los blancos occidentales son los constructores del pensamiento del mundo y tener claro que el punto de vista occidental nunca será el ideal para pretender explicar otras culturas.
  2. Incita al pensamiento crítico de tus lectores: En relación al anterior punto, el periodismo de viajes tradicional se caracteriza por explicar a los otros sin conocer. En muchas ocasiones, como es el caso de las guías de viajes, a los lectores se  les pone en bandeja los estereotipos de cada cultura. Actualmente, el viaje se ha convertido en una herramienta para hacerse preguntas sobre el mundo y los seres humanos que viven en él. Por ese motivo, el periodismo de viajes debería reinventarse para fomentar el pensamiento crítico de los lectores (y el propio periodista) y convertir el viaje en una máquina infinita de hacerse preguntas.
  3. Aplica el pensamiento de Heródoto: Heródoto fue el historiador griego que, lejos de despreciar las culturas orientales, se interesó por su modus vivendi para posteriormente contar los relatos de su historia. Así como lo hizo Kapuściński, aquellos que quieran dedicarse al maravilloso oficio del periodismo debemos aceptar la diversidad del mundo y velar por su legado desde la veracidad.

Referencias:
Kapuscinski, R. (2012). Ébano. Anagrama.



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