«En un agujero en el suelo, vivía un Hobbit», así empieza una de las obras de la literatura fantástica más famosa del mundo entero, El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. Un cuento infantil que traspasó fronteras y llegó hasta nuestros días y sigue ilusionando, gustando y siendo usado como referencia por miles de autores de todo el mundo, desde escritores de novelas hasta directores de juegos de rol. Tanto esta historia como su continuación, El Señor de los Anillos, tratan magistralmente uno de los ejes primordiales de la literatura fantástica: El viaje del héroe, ya tratado por Homero en su Odisea.

¿Qué es la fantasía y cómo se percibe en España?

El género de fantasía o género fantástico engloba muchas vertientes y se atreve a ir cogida de la mano de la ciencia, dando lugar a un género conocido como Ciencia Ficción o Sci/Fi. Pero la fantasía, como tal, evade la ciencia, la ignora o simplemente no la contempla en aras de contar una historia apasionante, divertida, llena de misterios y aventuras y no se preocupa porque, desde el rigor científico, eso pueda llevarse a cabo. Mientras que la Sci/Fi sí procura basarse en conceptos científicos, aunque luego los tergiverse, modele o adapte a sus necesidades para contar la historia que desea, llegando al punto de conformarse con parecer tecnológicamente posible. En este punto se engloban todas las novelas, cómics y películas ambientadas en el espacio o que usan la genética como argumento vehicular. Se podría pensar que es uno de los géneros que más lectores atrae, precisamente, debido a su premisa de evasión, entretenimiento y capacidad de dejar volar la imaginación del lector. El género del terror y la literatura gótica también se incluyen dentro del género fantasía.

En el año 2017, las ventas de libros en España han estado valoradas en 52.3 millones de euros

Una cifra nada desdeñable para un país en el que la idea de que «los españoles cada vez leemos menos» está arraigando cada vez más. Hay que bucear dentro de estas cifras para poder ver cómo están desglosadas y en qué puesto encontramos a las novelas de género fantástico.

 Hablemos de cifras en el sector editorial

La web, es.statista.com, da como verídicos los siguientes datos:

La novela contemporánea, se ha llevado el gato al agua con una cifra de venta de 244.49 millones de euros. Le sigue, y no muy de cerca, las novelas policiacas o de espionaje, el llamado «género negro», con un total de ventas de 52.26 millones de euros. La literatura clásica, romántica y erótica van a continuación, con cifras que van desde los 38.38 millones de euros hasta los 15.81 millones de euros. Estos tres géneros ocupan el centro de la tabla que esta web española nos brinda.

Los tres últimos puestos son para la ciencia ficción y el terror con unos 13,63 millones de euros en ventas. El humor, con 7,63 millones y lo que la web clasifica como Otras con 5,17 millones de ventas, ocupando el último lugar de la tabla.

Y es en Otras en donde encontramos las novelas de fantasía. Aunque, como bien dice la Wikipedia, el género del terror es un subgénero de esta, pero como género puro, lo encontraríamos en ese epígrafe.

Algunas cifras de ventas en algunos géneros literarios

En España, el género fantástico tiene menos auge que en otros países debido, sobre todo, a factores sociológicos, lo que llevaba a que las editoriales se acomodaran en géneros más del racionalismo durante el siglo XIX, no sería hasta bien entrado el Siglo XX y finales d este que el género fantástico cobra más protagonismo y relega el racionalismo por una vertiente más imaginativa y lectores ávidos de historias que les alejasen de los problemas del mundo real.

No es de extrañar que muchos autores comiencen escribiendo dentro de este género hoy día. Ya bien sea con historias cortas, novelas o escribiendo sus partidas para sus juegos de rol favoritos.

 ¿Quieres escribir tu propia obra literaria?

Escribir una historia puede ser algo apasionante, pero está lleno de baches. No es solo elegir un arco argumental principal, si no también arcos secundarios que irán siendo hilados mientras se conforma la trama a través de personajes que deben tener su personalidad propia y ser claramente identificables por los lectores, siendo lo ideal, que estos se sientan identificados, a su vez, con los propios personajes. Personajes principales, secundarios, villanos y antagonistas que deben tener un escenario que parezca real a ojos de quien los lee. Son esos mundos los que atraen a los lectores y toda persona que desee escribir debe lidiar con ello.

Cuando ya se tienen todo ello bien cocinado y servido uno se convierte en conductor novel, o dicho de otro modo, te dan la «L», como cuando te sacas el carnet de conducir. Es entonces cuando aparece el mayor reto de todo novel: conseguir que publiquen su obra y es donde aparecen los mayores chascos.

Primero llegan las condiciones…

Si el libro vende, por cada venta el autor se lleva entre el 2 y el 10% de las ventas, siendo todo lo demás para la editorial, y luego los rechazos. Las editoriales rechazan el manuscrito, por razones que nunca dan salvo que no encaje con la línea argumental de la editorial. Se presenta a concursos y no logra quedar ni finalista, o sí, pero entonces las editoriales salen con la excusa de que solo publican historias que hayan ganado concursos y la sensación que le queda al escritor novel es que hay gato encerrado.

La sensación de derrota y depresión es clara.

 Entonces aparece una nueva figura en el mundo editorial: El autoeditor

Autores que, por una razón u otra, deciden autopublicar sus obras. Autores que no tienen editor. Al autor novel se le acaba de abrir el cielo. Esta figura no es nueva, ya en 1931 S. Rombauber se financió 3000 copias de su obra The Joy of Cooking. Hoy día, gracias a la tecnología, todo se ha simplificado mucho y existe la publicación bajo demanda: Es decir, impresión por venta.

Pero el autoeditor debe enfrentarse él solo a todo el proceso que conlleva sacar a la venta una obra suya. Debe empezar por maquetar la obra en un formato que sea atractivo para el cliente potencial, tener en cuenta todas las correcciones tipográficas y ortotipográficas de su obra, la cubierta, la impresión, la distribución así como darse a conocer. Todo ello costeado de su bolsillo. Incluso aunque de con una editorial de autopublicación cuidada, profesionales que se encargan de realizar toda la parte del proceso de preimpresión de la obra, incluidas correcciones y demás, pero subrogando los costes igualmente al autor. Esta figura de editorial, previo cobro, se encarga de buscar los canales de distribución, poner a disposición del autor un área web donde vender sus obras y buscando canales de distribución. Aún así, muchas de estas editoriales apuestan por la impresión bajo demanda, por el ahorro de costes que supone. No es necesario tener un número de ejemplares impresos, si no que, cada vez que se produce una venta, ese libro se imprime, encuaderna y envía al comprador.

Si nos acabamos de sacar el carnet de conducir y nos han dado la famosa letra, lo siguiente que queremos es conseguir un coche, para tener movilidad, para encontrar trabajo. Por pura libertad. Es este mismo sentimiento el que lleva a los autores a autopublicar sus obras, la idea de que, a la larga, los beneficios serán enteramente para ellos, no teniendo que aceptar un bajo porcentaje por venta de libros. Pero al igual que conducir con la «L» conlleva tener la sensación de ser un paria entre los conductores, pues los abusos y excesos de muchos con los que comparten la vía son claros, y que todos los demás están consagrados y el novel es un intruso y un obstáculo, el autor novel se encuentra con los prejuicios de otros. Aquellos que han luchado por que su obra sea publicada por una editorial y consideran que las obras autopublicadas son aquellas que, dada su baja calidad, han sido rechazadas por editoriales hasta los clientes que solo compran si un sello editorial está detrás pues garantiza calidad, o si ha ganado un premio importante como el premio Planeta, descartando la autopublicación por los mismos motivos.

¿Es la autopublicación sinónimo de malas obras?

La respuesta es no. La realidad es que en España, la autopublicación ha supuesto un aumento del 78% de las publicaciones en 2014. En el 2018 se ve un aumento del libro bajo el formato de impresión bajo demanda y por internet, mientras que se estanca el libro digital y crece la autopublicación todavía más.

Por tanto, ¿qué ocurre? La percepción de que un libro de autopublicación es sinónimo de mala literatura viene únicamente dada por una cuestión cultural. En el año 2007, se dio el concepto de que muchas personas compraban libros clásicos solo como elemento decorativo, por lo que se hablaba de una bajada de la lectura en España, pese a que la venta de libros crecía así como la publicación de los mismos.

En el año 2018 hablamos de un total de 86 mil títulos publicados al año, de los cuales, 60 mil fueron en papel y el resto en digital según la web vivelibro.com.

Escribir, maquetar, diseñar la portada, buscar una web donde poder colocar el libro para que se imprima bajo demanda o buscar una imprenta que no te cobre un riñón por imprimir una cantidad de libros y distribuirlos uno mismo así como gestionar el isbn, paso indispensable para poder vender un libro, enviar tres copias al registro para que esta obra esté protegida por el copyright (a menos que el autor se acoja a una de las muchas licencias que propone la Creative Commons) es una labor árdua y maratoniana que no todo el mundo está dispuesto a asumir. De ahí que existan editoriales que trabajan, y cada vez son más, bajo este formato. Ellas se encargan de todo el papeleo, eso sí, previo pago del autor. Por lo que si un autor no desea hacer un gran desembolso pagándole a una de estas editoriales, deberá adquirir una serie de conocimientos que quizá no tenga.

Programas informáticos para la autoedición…

Aprender a manejar un programa de autoedición, como Scribus o InDesign, este último de pago. Un programa de edición digital de imágenes o dibujos vectoriales para la cubierta, como InkScape, Gimp, Photoshop o Ilustrator, estos dos últimos también de pago. Aprender a manejarlos y adquirir los conocimientos de preimpresión necesarios para que el libro en imprenta no de problemas, para que quede agradable a la vista, usando el tamaño de fuente y la familia tipográfica correctas. Saber el tamaño final del impreso, trabajar bajo esas condiciones, conocer qué necesita la imprenta, como enviarle el trabajo y un largo etcétera más que no se aprenden en una tarde viendo un vídeo de youtube, si no realizando cursos, certificados de profesionalidad, grados de formación profesional o licenciaturas universitarias donde las halla.

Sobre la propiedad intelectual…

Registrar la obra en la propiedad intelectual, previo pago de unas tasas, para lo cual puede hacerse mediante fichero digital y/o libro físico. En este último caso debe contar con el oportuno ISBN si la obra está destinada a su venta. El ISBN, por su parte, es un número que indica la procedencia de la obra y permite su venta legal, además, cada transformación de la obra debe tener su propio ISBN, por lo que cada nueva edición, revisada o no, que se saque, tendrá su ISBN particular. Es la matrícula del libro. La agencia del ISBN ha traducido un manual que puede descargarse desde aquí.

Cuando finalmente se tiene todo el libro listo, con su maquetación realizada, sus cubiertas y/o sobrecubiertas, tanto si es una edición en rústica o tapa blanda o en cartoné o tapa dura, diseñadas y listas, queda el arduo proceso de encontrar la mejor forma de imprimirlo y distribuirlo.

En el año 2008, Bubok introdujo en España el concepto de impresión bajo demanda para la autoedición. Este formato se ha extendido por la península y han aparecido otras empresas que lo han adoptado y han hecho un negocio de él. Cada empresa ofrece diferentes opciones a los autores con paquetes de precios. Una de las empresas que ha entrado en este formato como un elefante en una cacharrería ha sido Amazon con su Kindle, en formato digital, y su Create Space en dónde se pueden vender los libros en físico bajo el ya mencionado formato de impresión bajo demanda.

El autor novel, como el conductor novel, se encuentra en medio de un mar de opciones en donde los veteranos parecen mirarle por encima del hombro: Todos lo hacen mejor que él, aunque solo el novel intente seguir las normas.

Elegir una plataforma desde donde ofrecer el libro requiere planificación y tener en cuenta que, si se elige la opción de impresión bajo demanda sin contratar los servicios de una empresa, el autor novel tendrá que enfrentarse al proceso de mover la novela por sí mismo y, por tanto, darla a conocer a tantas personas como sea posible.

Aquí las opciones que tiene son varias:

  • Usar los servicios de adwords de Google, lo que conlleva desembolso
  • Crearse una página web en donde no solo tener una tienda para vender el libro, si no hablar de él y ofrecer a los posibles lectores un espacio donde intercambiar impresiones e ideas a través de un foro, con todo lo que ello conlleva, además del lógico gasto, pues una web gratuita no tendrá las mismas posibilidades de ser vista que una de pago, la que ya ofrece un servicio de SEO profesional.

Entonces… ¿es necesario tener mi libro en formato físico?

No es mala idea tener unos cuantos números físicos, entre diez y veinte ejemplares, con el fin de organizar presentaciones en tiendas especializadas, hipermercados, centros culturales, ferias y eventos en donde la literatura fantástica tenga cabida. La creación de merchandising como gancho para atraer a lectores potenciales es otro factor que debe tenerse presente, cosas como marcapáginas, bolígrafos, postales, pósters y un largo etcétera de posibilidades. Todo ello conlleva unos gastos que el autor debe estar dispuesto a afrontar. Gastos con lo que ya corre una editorial tradicional, aunque este aspecto se merece un artículo aparte.

Aun teniendo todo eso listo, presentaciones preparadas, productos relacionados, cuenta de instagram, página de facebook, web, blog y hasta un canal de youtube en donde se leen pequeños pasajes de la obra y hasta se ha hecho un bookrailer, aún queda la barrera de los prejuicios para los noveles.

Y es que los autores noveles como los conductores noveles se deben enfrentar al escrutinio y a la comparativa con aquellos que ya se han consagrado como escritores, a los que incluso les sacan en las noticias y les anuncian los libros por televisión y la radio. Anuncios que un autoeditor y más aún un autor novel no se pueden permitir. Conseguir que un booktuber haga una reseña de la novela es todo un logro, muchos reciben libros gratuitos de editoriales para que lo hagan y ya se encuentran comprometidos por esta razón.

 Autoedición + Crowdfunding

En el último año ha aparecido una nueva figura de autoeditor: el que hace un crowdfunding para sacar su libro ofreciendo a los mecenas productos exclusivos en función de cuánto dinero pongan. Si se consigue el crowfunding, que debe estar muy bien medido, estudiado y planteado, entonces es con esa recaudación de fondos con lo que se hacen los premios para los mecenas y se sacan a la venta un número determinado de ejemplares físicos, se pagan la web y hasta se consiguen booktubers, reseñas, anuncios y el SEO necesario para darse a conocer. Entonces la barrera psicológica del prejuicio al autor novel, y sobre todo al autoeditor, parece salvarse con más facilidad.

Parece…

En suma, y ya para terminar este artículo, quien quiera autopublicar su obra ya sabe que tiene un largo camino por delante y si está solo, ese camino es mucho más largo y arduo. Un camino apasionante cuya meta puede ser conseguir ver su obra en la estantería de las librerías más importantes y que le llamen para dar charlas sobre la misma, le escriban para dar su opinión, tanto buena como mala, y que su nombre sea conocido.

Sin duda merece la pena.

Fuentes: Literatura Fantástica // Autopublicación // Vivelibro.com // Efe.com // Agencia ISBN 

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